El atasco de barcos en Shanghái que puede colapsar la economía mundial

El severo confinamiento en Shanghái está teniendo consecuencias en la población pero también en la economía: fábricas paradas y, sobre todo, el mayor puerto del mundo con la actividad prácticamente detenida y, según BBC, hasta 500 barcos a la espera de cargar contenedores y partir rumbo a sus destinos.

Desde la pandemia no se ha recuperado del todo la fluidez en la cadena de suministro, sobre todo por los problemas en China. Esto afecta a industrias como la del automóvil, que en algunos países ha llegado a realizar paros parciales porque no llegan microchips esenciales. Ahora, con el puerto de Shanghái casi parado, puede haber otra explosión de escasez en la industria mundial.

Shanghái es el puerto con mayor actividad de todo el planeta. Supone para China, según estima BBC, el 17% de su tráfico de contenedores y el 27% de las exportaciones de aquel país.

La tormenta perfecta

Desabastecimiento y guerra en Rusia (con la consiguiente subida de precios de los combustibles) es un cóctel explosivo para la economía mundial. El peligro de recesión global existe.

La BBC ha consultado a expertos que aseguran que el atasco de barcos en el puerto de Shanghái provocará, sobre todo, desabastecimiento de lavadoras, aspiradoras, paneles solares y productos textiles.

En los barcos que llegan a Shanghái no hay ninguna restricción pero los estibadores y quienes conducen los camiones y mueven la mercancía por el puerto están sometidos a la política “covid cero” de las autoridades chinas. Si el trabajador es sometido a un test y da positivo (aún sin síntomas), se le obliga a una cuarentena en casa o en los llamados “centros covid”, distópicas “jaulas” para infectados.

¿Hacia dónde va China?

Kenneth Raposa opinaba en un largo artículo en Forbes que la política “covid cero” de China es puro “pensamiento mágico” y que, en realidad, los confinamientos y el bloqueo del puerto de Shanghái responden a una estrategia china para presionar a los países occidentales y que den (aún más) facilidades a China para ser su proveedor principal. Suena un poco a teoría de la conspiración. De hecho, el artículo se titula: “Cómo el cierre de Shanghái por Covid está siendo utilizado contra Occidente“.

¿Será el fin de la globalización?

Quizá las cosas sean más simples: China tiene fe en la política “covid cero” (y, según algunos analistas, tampoco se puede permitir un contagio masivo porque su sistema hospitalario no lo soportaría) y ello ha detenido el puerto de Shanghái. Y esa situación, de nuevo, lleva a algunos expertos a hablar de “el fin de la globalización“.

Según The Economist, entre 2008 y 2019  “el comercio mundial, en relación con el PIB global, cayó cinco puntos porcentuales“. La tendencia viene de lejos pero ahora la guerra en Rusia y los efectos de la pandemia han acentuado ese regreso a los viejos usos proteccionistas.

Macron y otros líderes impulsan la soberanía económica

Incluso un líder de sesgo tan liberal como el primer mandatario francés, Emmanuel Macron, ante los problemas en la cadena suministro y de carácter energético, ha presentado un gran plan económico para garantizar que Francia sea (en la medida de lo posible) autosuficiente. Deutsche Welle (medio público alemán) hablaba de que Macron estaba dispuesto a gastar 28.000 millones de euros en ese proyecto. Pero no es sólo el recién elegido Macron, otros líderes mundiales también ven necesario volver a producir en casa y no depender de China u otros países.

La economía china también se verá muy afectada

Sea como sea, lo que está claro es que los confinamientos y lo que sucede en el puerto de Shanghái va a suponer un duro golpe a la economía china.

En algunos barrios de Shanghái se han aliviado las restricciones pero el problema con China es que no puede garantizar, mientras la política “covid cero” siga vigente, que no se producirá otro cierre que afecte a la economía y al comercio.

Lo que está claro es que el tiempo feliz en que la globalización funcionaba como un preciso reloj y los suministros llegaban a tiempo ha pasado.

Quizá lo que sucede en el puerto de Shanghái sea el síntoma de un sistema de capitalismo global que tiene que enmendarse ya que problemas como este acaban provocando inflación y pobreza entre la gente normal. Y eso se traduce en malestar y desorden social. En China, en Europa, en América y en cualquier otra parte.